Durante todo el año convivimos con virus respiratorios, pero en invierno tienden a concentrarse y aumentar su contagio entre las personas. En el hemisferio norte, y especialmente en Estados Unidos, esta temporada el virus influenza AH3N2 ha causado estragos y su comportamiento es impredecible, por eso los científicos hoy trabajan en una vacuna universal.

“Los virus influenza no son estables. Constantemente cambian su secuencia y las proteínas que tienen en la superficie mutan”, explica Pablo González, investigador del Instituto Milenio en Inmunología e Inmunoterapia (IMII). Esto les permite no ser detectados fácilmente por el sistema inmune y es la razón por la que hay que vacunarse cada año.

“El virus sarampión, por ejemplo, tiene pocas variantes. Por eso nos vacunamos una vez y nuestro sistema lo reconoce siempre. La influenza es un grupo de virus, conocemos cuatro que afectan principalmente al humano, pero hay muchos más en animales. El problema es que cada vez que se multiplica modifica las proteínas que están en su envoltura y nuestras defensas ya no las reconocen tan perfectamente”, señala Jeannette Dabanch, infectóloga y coordinadora del Comité de Enfermedades Emergentes de la Sociedad Chilena de Infectología.