Las relaciones entre Argentina y Bolivia se encuentran en medio de un conflicto luego del rechazo del gobierno de Evo Morales a la solicitud que hizo la administración de Mauricio Macri para lograr un mecanismo de reciprocidad que permita que los ciudadanos argentinos que vivan o viajen a Bolivia puedan recibir atención médica en su territorio, al igual como ocurre con los bolivianos en Argentina.

Según la prensa trasandina, el gobierno de Macri vería con buenos ojos que el tema sea discutido por el Congreso argentino, en vías de acordar el cobro de un arancel a los extranjeros que quieran atenderse en hospitales públicos del país.

La iniciativa que Argentina propuso a Bolivia se produjo a raíz de los cuestionamientos por la llegada de ciudadanos bolivianos a Argentina con el objetivo de recibir atención médica gratuita. En la provincia de Jujuy, que tiene frontera con el sur del territorio boliviano, la situación provocó la decisión del gobierno provincial de proponer un proyecto de ley para que el Estado boliviano pague para que los bolivianos que cruzan la frontera a Argentina sean atendidos en los hospitales públicos de la provincia.

Según datos publicados por el diario La Nación, el hospital Pedro Uro de la ciudad fronteriza de La Quiaca, atendió en 2017 a 28.084 personas, de las cuales 26.001 fueron personas con documentación argentina, 1.848 bolivianos y 235 de otros países. Según la responsable por el centro asistencial, Fernanda Elias, el número de argentinos es engañoso porque muchas de esas personas “tienen documento argentino, pero son hijos de bolivianos que nacieron en Argentina pero residen en Bolivia”. De los 509 nacimientos registrados en el hospital, 110 son hijos de bolivianos. “No son residentes, cruzan el puente y vienen a tener familia de este lado por los beneficios sociales que tienen como la asignación universal por hijo o los planes sociales”, agregó Elias.

El ministro de Salud de la provincia argentina, Gustavo Bouhid, explicó que “el cobro a los extranjeros está pensado porque tenemos un altísimo gasto de prestaciones que hace la provincia de Jujuy a extranjeros que sí tienen cobertura en algunos casos, como son los que tienen la tarjeta de asistencia al viajero”, dijo el ministro y continuó: “Pero tenemos muchos más casos que cruzan la frontera y que no son los ocasionales que tuvo un accidente, sino, por el contrario, se trata de una derivación diaria a la provincia de Jujuy por tratamientos carísimos como los oncológicos”, según declaraciones a La Nación.

La salud en Argentina es universal y gratuita y beneficia a toda persona, sea argentina o extranjera, residente o de paso, con los mismos derechos de cobertura en los hospitales públicos de todo el país. Jujuy no es la única provincia que intenta cobrar a los Estados vecinos la atención sanitaria de sus connacionales. La provincia del Chaco, en la frontera con Paraguay, ya había esbozado un plan similar a fines de 2016.

Bolivia basó su rechazo argumentando que su sistema de salud beneficia con “atención integral y protección financiera de salud a todos los habitantes y estantes del territorio nacional que no cuenten con algún seguro de salud”. En ese grupo se incluyen “las mujeres embarazadas desde el inicio de la gestación hasta los seis meses posteriores al parto; a los niños menores de cinco años; mujeres y hombres a partir de los 60 años; mujeres en edad fértil respecto a atenciones de salud sexual y reproductiva; y personas con discapacidad”, lo que excluye a ciudadanos extranjeros.

El cónsul de Bolivia en Jujuy, Nelson Guarachi Mamani, repudió la idea y dijo que la veían “con muchísima tristeza”.